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Hola Mónica
Pongo como título de este post las palabras que más han llamado la atención de mi percepción cuando acabo de leer tu reciente post.
Ha llegado la señal de nuevo post cuando yo estaba redactando mis notas de preparación del “camino” de Santiago que comenzaré a partir del día 14 de este mes. Y la última frase que acaba de escribir era: “colocarse en el ánimo de un peregrino”. Y llegó tu post que dice algo tan valiente, tan cabal… que me faltan palabras para poder describirlo y más, teniendo en cuanta las circunstancias que describes. Mi camino a Santiago es una broma al lado del “camino” que tienes ante ti.
“Mi bebé antes que yo” implica más de lo que parece a primera vista. Por ejemplo, que en ti domina el instinto de conservación de la especie, de la tribu, del grupo, por encima de los sacrificios que pueda requerir al individuo o a la madre, en este caso. Lo que percibo como, desde la dimensión de la mujer como madre… algo que no podría describir por tan grandioso y más en este momento cíclico.
Soy consciente de que, como hombre, jamás podré sentir lo que tu puedes estar sintiendo, salvo, quizá, aunque no sé los motivos y, por lo tanto, no puedo hacer valoraciones, sentir algo de “vergüenza” en relación a los hombres cuando no son cabalmente responsables de sus actos, porque un embarazo es cosa de dos polos.
Comprendo que, emocionalmente, estés tocada. La decisión de abortar ese “camino” tan sólo la puedes tomar tu, porque nadie puede hacerlo por ti, al igual que nadie puede tener el privilegio de disfrutar de algo que barruntas con un futuro de “mucha felicidad”, aunque sientas ya las dificultades, como yo puedo estar sintiendo las dificultades del «camino» (pequeñas en relación a ti) el cansancio de tantos pasos en el “camino” y todos los posibles imprevistos…
Ayer mismo, un amigo se ofreció a hacer un reconocimiento de la primera etapa del camino, desde Astorga hasta Santiago. En Foncebadón, final de la etapa, a 1.500 metros, fuimos andando desde el albergue hasta la fuente medieval. Nos pilló una ventisca que nos caló la ropa y casi hasta los huesos. Eso me dio una idea de las dificultades que puedo encontrar en el camino. Lejos de arredrarme este hecho, encendió mi ánimo.
Estimada Mónica, te respondo, casi a vuelta de correo, predominantemente desde el punto de vista “emocional”.
Aun estaré aquí una semana y luego estaré 2-3 semanas sin leer ni contestar en el foro.
En cuanto a los aspectos físicos, las molestias… si deseas mi opinión, te ruego la mayor cantidad de datos concretos “físicos” y te prometo que, dentro de esta semana, estaré encantado de contestarte, con la mayor presteza, en cuanto mi capacidad me permita.
Supongo que ya habrás leído en este foro aspectos en relación a embarazo y otros temas semejantes.
Con todo mi respeto y admiración…
