Re: Termorregulación perceptiva

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Anónimo
Invitado

Desde clave presencia: el parque Jinjer nos brinda una exquisita riqueza en formas tanto vegetales, como animales, elementales, etcétera.
En su conjunto de abundante diversidad arbórea, destaca para mí el majestuoso olivo “Alma Mater” del lugar que preside con su atractiva y poderosa presencia, este se eleva del suelo en forma de altar, rodeado de alegres ramilletes florales.
Siguiendo nuestro paseo nos detenemos para admirar y acariciar al “ciruelo rebelde” vigoroso y bien cargado de flores.
Hermosas palmeras rodean la laguna, de la cual asomaban diversas bandadas de peces de diferentes tamaños y colores, y en cuya superficie se posan y disfrutan las aves acuáticas. En otro lado, hileras de árboles frutales.
Mención especial para el gran nogal que hay cerca de la casa, entre su sombreado degustamos apetitosos platos, hicimos tertulia, tomamos nota de las consultas y revisiones que Jinjer realizó a algunos de los pacientes que asistieron, etcétera.
Y, no puedo olvidarme del trío especial que hay en la entrada al recinto; los dos cipreses guardianes, altos, firmes y rectilíneos cual espadas apuntando al cielo y cuyas formas a mi sentir representan simbólicamente al género masculino y en medio de ambos, la feminidad completa el triangulo en forma de un exuberante sauce, mostrando la redondez de su amplia copa, la flexibilidad de sus ramas alargadas y finas, que semejantes a cabellos de mujer cuelgan hacia el suelo queriendo acariciar la tierra.
Naturaleza viva la que allí hemos respirado, sinfonía de sonidos, de olores, de colores…

Conectados con los horarios y ritmos cíclicos que marcan el día y la noche asistimos con gran júbilo al momento “mágico” del crepúsculo, en el que ambas fuerzas luz-oscuridad hacen su relevo.
El intenso y prolongado día del sábado dio paso a una bonita noche lunar, a la que le dedicamos nuestro pequeño y particular ritual de primavera…
En definitiva, la presencia unificada que habita el parque Jinjer incluido este, fue para mí un deleite de sensaciones y bienestar.

En clave esencia: dicen que “la esencia hay que buscarla en la presencia”.
Desde mi experiencia, adentrarse en territorio Jinjer, propicia un cambio de chip perceptivo; solemos ir con nuestra “mochila” cargada de una visión pobre y contaminada de ver el mundo, y allí te das cuenta de que tal equipaje no sólo no te sirve, sino que es un impedimento para avanzar.
Te das cuenta que el viaje emprendido te lleva hacia ti mismo, a tus “adentros”, a mirarte en el espejo que allí encontrarás, y ver, lo que no quieres ver…Estamos hablando del camino que lleva a la consciencia y, “nadie se apunta voluntariamente a el”
Te das cuenta de que el horizonte se amplia, que las cosas generalmente no son lo que parecen ni como nos las contaron…
En esencia, sigue tratándose de termorregulación, de revisar patrones antiguos, de soltar el lastre de la importancia personal, de ir quitándonos las capas de “chapapote” que nos recubre y oprime y que nos desconecta de nuestra autenticidad. Pero, esto también requiere de cierto entrenamiento, constancia, esfuerzo…

Como siempre muchas cosas quedan por decir, lo haré en otro momento, doy paso a otros compañeros.

Mi agradecimiento y cariño a cada uno de los asistentes y mucho ánimo para los que siguen en tratamiento, para ellos el encuentro les dio un gran impulso, espero que nos cuenten su experiencia.

Para Jinjer, faltan o sobran las palabras…Gracias.
Africa