Re: «Pecado terminal»

Home Foros Cambio Climático Interno Enfoque de este foro Re: «Pecado terminal»

#1024
olga
Participante

Hola Violetaceleste, África, Laflordeagua y a todo aquel que se sume a este foro.

Bien interesante se va poniendo la cosa… Comunicarse es uno de los mayores placeres del mundo, y en algunos terrenos es difícil encontrar con quién. Por ello se agradece a Jinjer que nos proporcione este cauce para compartir pensamientos, dudas, escuchar y aprender los unos de los otros.

Se han planteado muchas cosas:
– Se encabezaba el hilo proponiendo un debate sobre el Cambio Climático Interno.
– Luego se plantea cómo empezó todo, qué le pasó al ser humano… si de Homo Sapiens Sapiens hemos pasado a Homo Stupidus –dirección en la que mucho me temo estamos ya caminando como especie hace tiempo …
– Si el hombre es o no el causante del Cambio Climático –evitamos así el término culpable contaminado históricamente por el catolicismo-.
– Si tendríamos problemas medioambientales o no si todos fuésemos responsables en nuestro día a día y no contaminásemos (=consumiésemos) sin medida…

Como bien dice Flordeagua, son muchas preguntas las que propone Violetaceleste. Creo que hacerse preguntas es muy sano, y más sano aún buscar respuestas escuchando siempre con sentido crítico. No hacerse preguntas es perder algo muy valioso con lo que todos nacimos: la curiosidad permanente, el deseo de aprender… ¿Recordáis aquel “volverse como niños”? El cristianismo original, aquel que Jesús compartiera con los que escucharon directamente sus palabras, no puede tener mucho que ver con lo que hoy nos ha llegado. Por eso no dudo en utilizar esta frase porque encierra una gran sabiduría. Volverse implica un haber dejado de ser para, conscientemente, recuperar aquella condición. No se trata de mantenerse en la inocencia, de no haber cruzado el puente que nos separa del “Paraíso Infantil”; la Humanidad fue también un día niña, y siguió las directrices de su Hacedor pero luego no pudo evitar comer del árbol del Conocimiento –qué casualidad, verdad?- Quizá “Adán y Eva” sintieron en sus venas un cambio de ritmo –como el que siente el adolescente rebelde- y no pudieron evitar “crecer” e independizarse del “Dios Padre” y por ello fueron castigados a trabajar para procurarse alimento –tal como se ve obligado a hacer el adulto, por cierto.

Imagino la Evolución Humana, nuestra Historia, como una danza en la que bailamos al son que nos toca: una melodía de fondo común para todos, que marcaría el ritmo de la civilización, y otra melodía interior, dentro de cada uno de nosotros, maravillosamente única e irrepetible, como nuestro ADN.
No creo que se puedan evitar los cambios que están sucediendo, los que tengan que venir. Como ya apuntó por primera vez en 1860 un tal James Croll –que no era profersor, curiosamente, sino conserje en la Universidad de Anderson en Glasgow, pero un hombre de una gran curiosidad, tesón y lucidez- los cambios cíclicos en la forma de la órbita de la Tierra explicaban los cambios climáticos, él se refería particularmente a las eras glaciares. Hoy desaparecen especies a una gran velocidad, pero en los 4500 millones de años que tiene la Tierra, ha habido grandes periodos de extinción masiva de especies sin la ayuda del hombre. Se calcula que el 99,9% de todas las especies, que han disfrutado de su tiempo en este planeta, ya no existe. También se calcula que, para los organismos complejos, la duración media de la vida de una especie es de aproximadamente unos cuatro millones de años –casualmente el punto en el que estamos nosotros ahora-. Estos datos los leí en un libro de Bill Bryson hace poco y me quedé en esa frase. La leí un par de veces y tuve que volver a tomar aliento. Afirma el autor que estas grandes transformaciones en el proceso de la vida en la Tierra se basan paradójicamente en el proceso de la extinción. Me parece una afirmación parcial, pero es un punto de vista interesante. Habitamos un planeta dinámico, y no, no nuestro poder no es tan grande como para controlar, si quiera alterar su ritmo.

Sin embargo me parece inconsciente y estúpido acelerar un proceso que no nos conviene en absoluto como especie –porque al planeta, no nos engañemos, le da lo mismo estar cubierto por una hermosa capa de vida o transformarse en un árido y ardiente planeta rojo…- En cuanto al respeto o no que mostramos con nuestros parientes –compañeros de viaje como árboles, plantitas todas, pájaros, osos blancos, linces, ríos, cumbres…- creo que es una fea costumbre del hombre moderno, de su confianza en superioridad como especie, su afán por explotar el medio para sacarle todo el rendimiento posible –ay! Sin recordar que los recursos son limitados…-. Las tribus primitivas tenían la costumbre, en cambio, de pedir permiso a una planta antes de cortarla para utilizar sus propiedades medicinales, y estar agradecidos al mismo tiempo. Sí, algo hemos perdido por el camino… E. Gombrich, en su Historia del Arte, afirmaba que no había una evolución en el Arte en el sentido de que lo que se gana en un sentido se pierde en otro.

El ser humano ha vuelto sus ojos hacia la materia –la Ciencia ha tratado de desentrañar todos los misterios del mundo físico; la tecnología al tiempo que nos ha facilitado la vida –qué sería de nosotros sin lavadora hoy en día?- nos ha vuelto dependientes, hasta un grado muy peligroso –recordemos el caos que acompaña el corte del suministro eléctrico en una ciudad por unas pocas horas-; La economía –el vil metal- domina nuestros destinos a nivel de civilización y personal…

Mientras, nuestros antepasados de las cavernas dirigían sus ojos al cielo, del que dependían directamente para su subsistencia; las estaciones –ciclos de repercusión directa sobre la vida- dirigían el ritmo de sus vidas porque aún no habían “cortado” el cordón umbilical con la Madre Naturaleza. El instinto les hacía moverse dentro de unos límites muy cercanos al “piloto automático” que siguen el reino animal y vegetal –la vida, ese extraño milagro de nuestro planeta azul, tiene un claro mandato: perpetuarse. Y ocurre que mientras nuestras células lo tienen muy claro –es una orden recogida en nuestro ADN-, como hemos aprendido a no escuchar a nuestros cuerpos –línea directa con el Orden natural-, hemos perdido como especie el Norte.

Hacemos cosas realmente incomprensibles, vistas con un poco de sentido común, como realizar autoataques con bombas químicas para librarnos de un desorden celular descontrolado –cáncer-; llenar nuestros mares de residuos –al fin y al cabo allí no se ven-; animar a un alegre consumismo: ¡Salvemos nuestra economía, ya pensaremos cómo salvar nuestro mundo después!-. No creo que seamos responsables del Cambio Climático, pero sí lo bastante estúpidos como para, en lugar de nadar contracorriente para frenar los cambios, empujar con fuerza para acelerarlos.

Sincrónicamente a este inquietante panorama, si no caemos en la tentación del pesimismo y del mejor cierro los ojos, encontramos individuos que se rebelan ante la estupidez de su especie, que luchan por mejorar las cosas, empezando por sí mismos – es la única manera- y así se va creando un movimiento silencioso que se va extendiendo poco a poco. Hay muchos campos en los que batallar, fuera y dentro de nosotros. En este foro encontraréis muchas claves para mejorar vuestra salud, vuestro bienestar y, más allá, aumentar vuestra consciencia – consecuencia inevitable de estar limpio por dentro-.

No hay que tener miedo ante la vida, ni ante la enfermedad que forma parte de aquella. No siempre podemos elegir las cartas que nos toca jugar, está claro que tiempo y espacio no podemos elegirlo, pero siempre podemos elegir qué actitud tomar ante las circunstancias. Todo depende de con qué espíritu nos levantemos cada día y nada como una buena ducha fría para hacerlo con buen pie y cargados de energía positiva!

Somos seres luminosos sólo que a veces lo olvidamos. ¡Claro que sí! Materia y energía no son más que polos de una misma cosa. El ser humano tiene un potencial increíble, y suele salir a la luz en los momentos más difíciles. Con este pensamiento os dejo, que ya va siendo hora, por cierto.