Home › Foros › Foro Escuela Jinjer › Acertijo: Amor de madre › Re: La mujer, madre del hombre
A la pregunta: ¿no os parece que lo masculino se está extinguiendo?. Sí, al igual que lo femenino. El feminismo como el machismo anulan nuestra esencia de mujer y de hombre, ninguno de los se ha hecho a sí mismo. Si una mujer se masculiniza con sus feminismos, entonces, la humanidad ha cavado su propia tumba, es un movimiento contra el machismo, no hay que buscar la igualdad, si no mismas oportunidades; no hay que imitar a los hombres, ¿qué tiene de digno el hombre que deba de ser imitado?. No olvidemos las condenas ridículas hechas por los hombres hacia nosotras a lo largo de la historia. El hombre nos ha explotado de todas las maneras posibles, debería de sentirse avergonzado. Hombres y mujeres, dejan mucho que desear, y nada bueno puede salir de todo ello. Un hombre nuevo y una mujer nueva es lo que hace falta para poder aportar perspectivas totalmente nuevas a nuestro mundo y sociedad. Y eso es una conquista para los dos, hay que ganarlo y merecerlo.
Para entender a la Madre, hay que saber lo que le paso a la Mujer, y para ello hay que romper el molde de la sociedad patriarcal, remontarse al pasado y preguntarse, ¿cómo se ha llegado a ese lamentable estado en que el hombre ha violado a la mujer en todos los sentidos?. O bien desde siempre, o en los últimos 2.000 o 3.000 años, hubo un cambio de polaridad, y a partir de ese hecho, históricamente la mujer fue destruida por el guerrero violento.
La mente del hombre equivale a: razón, ciencia, agresividad, conquista de la naturaleza, civilización. Por eso en contrapartida surge el movimiento ecologista, mas a acorde con el sentir de la mujer. La mujer es la directora espiritual del hombre, la sanadora de la humanidad, la guardiana del sexo.
Históricamente, en la mayoría de las culturas, hemos vivido en el oscurantismo, el menosprecio es unánime, sobretodo en la Edad Media. Los sacerdotes, hasta en Oriente hay indicios de misoginia, convencidos del poder maligno que ejercemos sobre los varones; de lascivas, lujuriosas y de brujas, fueron los argumentos que la Iglesia utilizaron para condenarnos, “La mujer es la puerta del infierno”, con esa mentalidad, ¿cómo puede el hombre hacer el amor a la madre de sus hijos?.
Los santos siempre han temido a las mujeres, la razón, porque es multiorgasmica, y eso molesta y asusta a los hombres. Estamos dotadas de una impetuosa sensualidad, esa es nuestra naturaleza. Para la iglesia, ser mujer fue sinónimo de pecado, de ahí la frase preferida de muchos monjes, ¡Huir de la mujer, esta maldita!.
El mismo Freud para definir síntomas de excitación nerviosa, irritabilidad convulsiva, utilizo el termino “histeria”, “hyster=útero” insatisfecho. Y no solo en la época Victorina, la mujer debía de comportarse como una dama de alta alcurnia, recatada en la cama, disimular su sensualidad, solo a las mujeres licenciosas se les permitía ciertos atrevimientos, y así se nos mutilo en nuestro sentir mas intimo, “al negar a las mujeres, el hombre se niega y condena a sí mismo”.
Cuando escapábamos del dominio del marido, la Iglesia apoyaba a los varones, se nos juzgaba de pérfidas y rebeldes, se nos castigaba físicamente, al igual a como sucede hoy en día en Oriente Medio, que mueren lapidaras, y no muy distinto cuando somos asesinadas por el hombre por miedo a perder su objeto de placer, a que conquistemos nuestra libertad, a que no necesitemos a los hombres. Toda esa agresividad gratuita hacia la mujer, se debe a una insatisfacción, una herida que el hombre tiene que tapar, su propio complejo de inferioridad ante la mujer, ese es su gran temor.
El hombre siempre nos ha visto como muy superiores, “el hombre cree que no es lo suficientemente hombre”, si no, ¿Por qué tanta molestia en quitarnos nuestra dignidad y esa persecución insensata?. Nos ven con poder para crear vida, amor de madre, sacrificio sin parangón,
el descanso del guerrero. Ante todo eso, hasta el Papa en presencia de la belleza de la mujer, pierde su santidad, y así es como la despoja de su alma, cuando tenemos el poder de traer una nueva alma a ese mundo. Tampoco tenemos envidia de pene (Freud), ni somos un macho venido de menos (Aristóteles), somos muy capaces por nosotras mismas. En todo caso, será que el hombre se siente menos que nosotras, por eso se nos ha impedido que exploráramos el mundo y la vida, el hombre no esta dispuesto a renunciar a ello, miedo a que nos convirtamos en una “amazona salvaje”.
Y así nació la bruja actual, no la bruja sanadora, toda la monstruosidad cometida, al final nos han convertido en un monstruo: la devoradora de penes, la castradora, la mujer fatal, lenguaraz, mordaz, histérica, rebuscada, liosa, todos los epítetos que nos definen de pérfida y víbora. Nosotras las mujeres, no somos responsables de nuestro mal humor; de nuestros fallos y errores somos responsables, pero del daño hecho por las instituciones machistas, no somos responsables, no nos sintamos culpables, rebelémonos desapasionadamente con amor, y con buen juicio; el buen juicio no es solo una cualidad masculina; siglos de indignidad y humillación, hemos sido amputadas en muchos de nuestros dones, “en eso consiste ser una insidiosa”.
Hablo como mujer, madre, esposa, y amante, nuestra responsabilidad en el mundo es capital, sin nosotras, sería negar a la mitad de la humanidad, en la alcoba, en la cocina, como administradora de nuestro hogar somos la persona perfecta para realizar nuestro trabajo desde nuestra sensibilidad, amor, sacrificio, y sano juicio muy critico y capaz, a nosotras nos interesa nuestro hogar, no las conquistas imperialistas.
La puta, la bruja, la santa y la tonta, así nos han tratado a lo largo de la historia, pero todos esos epítetos son un honor para nosotras, ¿cuantas y cuantas mujeres fueron quemadas en la edad media, por ejercer de sanadora?.
La poetisa Christine de Pizan (1364-1430) escribió, “Por culpa de mi sexo he sido victima de una injusticia cultural. ¿Cuál fue mi pecado?. Nacer como mujer”. Y ese es el gran interrogante, ¿porqué se nos ha maltratado desde el albor de la humanidad?.
To be continued
Allison
