Guisantes encebollados con wakame

Home Foros Alimentación para el Cambio Climático Alimentación primavera. Guisantes encebollados con wakame

#3994

Aquí en Galicia, esta primavera, el Cielo está siendo muy amoroso con la Tierra y contamos con un momento estacional más lluvioso que soleado, propiciando aún más el verdor de esta estación.
Favoreciendo también a que claramente se manifieste la energía de calor y humedad, que unida a la fuerza centrífuga del momento cíclico estacional, se ve manifestada también en mi cocina, haciendo que brotaran las cebollas que estaban al aire, en su cesta.
Una explosión de vitalidad, germinando con la fuerza, característica primaveral, haciéndose paso al cambio con a la renovación evidente.
Como tenía que hacer algo con las cebollas antes de que se transformaran por completo las utilicé como acompañante principal para unos guisantes frescos que recién se habían cogido las vainas de su planta.
Pelé las cebollas, las lavé y piqué, la cebolla por un lado y también sus tiernos brotes verdes que reservé aparte.

Guisantes encebollados con alga wakame

Ingredientes:
– Guisantes frescos
– Cebollas, picadas
– Ajo y perejil, picado fino
– Alga wakame, remojada 15 minutos
– Agua del remojo del alga
– Aceite de oliva virgen y sal marina gruesa

Preparación:
– Doramos el ajo en el aceite.
– Añadimos la cebolla y la salamos para hacerla “llorar” dejar a fuego lento.
– Añadimos el alga picada, los brotes de la cebolla y el perejil y rehogamos.
– Añadimos los guisantes, rehogamos.
– Añadimos agua de remojo del alga cubriendo el fondo.
– Cocinar al mínimo hasta que los guisantes estén al gusto.
– Tapado si lo queremos con más salsa, o no para conservar la oxigenación y el verdor.
– Rectificar de sal.

El resultado, un plato verde de temporada, con algas, imprescindibles en la alimentación para este momento de cambio climático.

Opciones:
– Se le puede añadir tropezones del típico jamón. O de proteína vegetal.
– O utilizar como acompañamiento, por ejemplo, de cualquier pescado.
– Incluso añadir unas patatas picadas, junto con el agua, tapar y cocinar lento.
– Siempre queda la opción sin algas, para los desacostumbrados con el típico chorro de vino blanco.
– Aromatizar con una hierba fresca picada espolvoreada por encima, albahaca, eneldo, hinojo…
– Se puede triturar y hacer de él una crema y hasta se puede servir como una salsa verde remineralizante. O todo a la vez y reservar para distintos momentos.

Bueno, ya cada uno lo adapta a la situación.