Amorosamente despiadado

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#1550
jinjer
Superadministrador

Hola, Carlos Enrique

A partir de mi experiencia con drogadictos, saqué algunas conclusiones:
1.- Nunca resultaba positivo si la iniciativa de ir a tratamiento no salía únicamente de ellos sino de la familia, amigos o por conflictos policiales ocasionales.
2.- Si no tomaban la determinación de cambiar de ambiente y amigos, todo el trabajo era inútil. Si a una manzana sana la metemos en un saco de manzanas podridas, no tardará en dejar de estar sana.
3.- A partir de un punto con las drogas, el daño es irreversible. Su sistema nervioso está destrozado y su percepción como el paisaje de un día con nubarrones y ventiscas. Sus riñones están hechos fosfatina. Las raíces de nuestra voluntad se hunden en la energía de nuestros riñones. En esas condiciones, sus riñones son como un pozo de arenas movedizas y no hay punto de apoyo físico para que la mente, el auriga, pueda “ver” la salida y “decidir” hacia dónde y cómo. Cerebro y riñones ya no están conectados. En ese punto se convierten efectivamente en una persona “agujero negro”, como te dice Olga, que puede arrastrar con ellos a familia y amigos. Y, por ley de Atracción atraen a todos los compasivos a los que, generalmente, vampirizan.
4.- Las charlas dirigidas a su mental, no servían para nada. Yo les planteaba el tratamiento a sus cuerpos, sin importar que, de entrada, entendieran o no. Y lo hacía basado únicamente en la confianza con la que llegaban a mi. Luego, cuando mejoraban, les explicaba las cosas a su mental.
5.- En esos casos no pueden actuar por su propio poder personal porque no lo tienen. Tenían que comenzar bajo el empuje de mi propio poder personal siendo siempre amorosamente despiadado. El que no seguía las instrucciones, sencillamente, tenía que irse. El problema de las “personas agujero negro” es que bien porque no quieren hacer el esfuerzo o porque ya no quieren, son semejantes a las personas que no saben nadar y cuando te tiras a sacarlos del agua, se agarran a ti como una lapa y si te descuidas, te hundes tu también.

Las dos mujeres que te han contestado, desde su sentir femenino, te están haciendo sugerencias para ti, más que para tu amigo.

Como te puedes imaginar, cuando hacía tratamientos, he tenido casos de lo más crudo. Ante muchos, en el primer contacto, algo en mis “tripas” me decía que estábamos a tiempo y les ayudé a vivir. En algunos casos algo me hacía sentir que era el momento de ayudarles a morir. Así se lo comunicaba a la familia e hicimos todo lo posible para que murieran tranquilos y sin dolores.

En este momento cíclico planetario, toda la Biosfera está asistida por su gran “infirmitas”. Está asistida la biomasa vegetal con reforestaciones y parques naturales protegidos. Está asistida la biomasa animal con miles de especies que casi ya sólo sobreviven en los zoológicos y otros muchos miles calificados como “especie protegida”. Pero, sin duda alguna, la especie más asistida y protegida es la humana.

Imaginemos, sólo imaginar, que por un solo mes desaparecieran todas las “asistencias a la especie humana y quedara a la intemperie de sí misma frente a la Naturaleza. Todas las farmacias del mundo están cerradas. No hay ninguna vacuna para proteger de no importa que enfermedad. La ONU y todas las ONGs no pueden realizar ninguna asistencia. Han desaparecido todas las subvenciones, subsidios y prestaciones, incluido el del paro.
La especie humana y cada uno de sus individuos han de valerse por sus propios medios. Las leyes del “jardín” están sin el paraguas asistencial y protector ante las leyes de la “selva”, es decir, de la Naturaleza. La primera, la lucha por la vida bajo los despiadados criterios de la selección natural.
Y el ser humano ha de enfrentarse, con la poca fortaleza que le queda, ante su gran depredador natural extraespecífico: los microorganismos y ante su otro gran depredador, tanto o más mortífero y esta vez intraespecífico: “el hombre es un lobo para el hombre”.
¿Os podéis imaginar los millones de muertos en tan sólo ese mes por enfermedad y por violencias y pillajes de todo tipo? Sólo era por imaginar. En cierto modo hemos montado una civilización-“jardín” en el que tan sólo el grosor de un ala de mariposa nos separa del caos.

Este ejercicio de imaginación sólo era un acertijo sonda. Pero puede ayudarnos a tomar consciencia de hasta qué punto somos infirmos y vulnerables. Hasta qué punto somos inconscientes si creemos que vamos a vivir para siempre, como individuos o como especie. Cuando proteges, debilitas. Y el “jardín”, siempre protector, es superlativamente debilitador.

Carlos, siento no poder darte un arma mágica ante el cuadro que describes. Y más si pequeñas grandes cosas que ya le has propuesto, la respuesta ha sido: NO.
Las ideas que nos pides para tu amigo, Olga, Laflordeagua y yo prácticamente las estamos convirtiendo en ideas y sugerencias para ti.

Terminaré con una historia. Una persona muy, muy cercana a mi siempre se estaba quejando de dolores de cabeza, de espalda… de todo. Yo le decía lo que tenía que hacer, pero la respuesta siempre era: NO, aunque fuera una simple infusión.
Al principio sufría ella y sufría yo. Hasta que un día le dije: “te voy a retirar el poder para hacerme sufrir a mi, ya que no me dejas hacer que dejes de sufrir tu. A partir de este momento, puedes comer y hacer lo que quieras, incluso delante de mi, pero ya no te podrás quejar a mi”. A partir de esa desconexión energética, ella ha seguido sufriendo, pero yo dejé de sufrir. Esa persona me enseñó, probablemente, la lección más difícil: permitir que cada uno viva y muera como quiera.

Un cordial y animoso saludo